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Share LOS INEVITABLES BERRINCHESAna SerranoProyecto DEI Aún cuando sabemos que los berrinches son normales, es difícil guardar la calma cuando vemos a nuestro niño en plena manifestación. Generalmente nos sentimos malos padres, nos cuestionamos si hemos hecho las cosas bien, en qué nos hemos equivocado. Vale la pena pensar en toda el contexto que estamos viviendo con nuestros niños para generar una estrategia. No solo lo que ocurre en el momento del berrinche, sino antes, durante y después. Una sugerencia es: Maximizar los momentos de alegría y gozo con nuestro niño.1 Consentir a un bebé, pasar buenos ratos divirtiéndonos, siguiéndole la corriente a sus intereses. Prolongar los buenos ratos, nos permite hacer una reserva de energía para poderlo contener y acompañar en momentos del berrinche. Los buenos ratos también son para nosotros. Consentir a un bebé y pasar buenos ratos con él no es malcriarlo, es vivir. Si le gustan los aviones, o los coches, o los animalitos. Por qué no disfrutar juntos esa afición y placer. En un juego repetitivo de risas y carcajadas. Para todo hay momento. Y ya iremos marcando tiempos y manera. Para poder entender mejor al berrinche y a nuestras reacciones, vale la pena analizar nuestro propio contexto de adulto. ¿Qué siento cuando me enojo? Hagamos un ejercicio de empatía. Por un momento pensemos en una situación en la que nos hayamos sentido furiosos, con ganas de soltar un golpe. Frustrados... Evoquemos esta sensación con el cuerpo... Eso sienten los niños en un berrinche, con mucho menos elementos que nosotros para entender lo que les pasa. Este ejercicio implica un primer paso para poder descifrar y tener una conducta bien orientada hacia el niño. ¿Qué siento cuando soy testigo de un berrinche? Generalmente nos sentimos calificados, frustrados, avergonzados. Una buena parte de este sentimiento viene de una idea idílica 1 sin conflictos, y de la sensación de que es nuestra culpa y de que somos malos padres. Esta sensación se va relajando en el momento en el que entendemos que los berrinches son normales y forman parte del desarrollo emocional de los niños. ¿Qué es para mi el enojo? Otro supuesto oculto en nuestra personalidad que nos lleva a reaccionar de manera exagerada ante un berrinche, es el concepto que tenemos del enojo y de sus manifestaciones. Si nos educaron (como sospecho que fue el caso) señalando al enojo como algo malo. Si nos rodeaba el concepto de el enojo como algo malo a evitar, frases como: "las niñas no se enojan" "no te pasó nada.." Y asociamos el enojo con el mal, con el germen de la violencia. Es muy probable que nos cueste trabajo ser testigos de una manifestación intensa en un pequeño. La noticia es que No es posible (ni deseable) evitar el enojo. El cerebro del bebé nace programado para manifestar el enojo, como una emoción básica de sobre vivencia. El enojo es normal y necesario. Nuestra función es ayudar a la regulación en el pequeño. Para esto, necesitamos regularnos nosotros. Yo te ayudo a contenerte, mientras lo puedes hacer tú. La regla de oro es El enojo se vale, lo que no se vale es lastimarte o lastimar a otra persona. Holinger aconseja vivir una cultura de validación a todos los sentimientos, favoreciendo y gozando con los positivos (interés, gozo, alegría) y permitiendo la expresión del miedo, el enojo, la tristeza. Esto nos permitirá "hacer un guardado de energía" DURANTE EL BERRINCHE. No es bueno sofocar el enojo. Frases como cállate, no te enojes, no te pasó nada, no grites, etc, cuando el niño está fuera de sí, no sirven de nada, es como gasolina que hace más intensa la manifestación, porque encima de la frustración que sienten, está la frustración de no ser comprendidos. Te veo enojado, te dolió, es muy feo cuando se le cae a uno la torre... te dio tristeza, te abrazo, son mejores frases, o simplemente el silencio si el niño no escucha. Es importante demostrar EMPATIA DE VERDAD. Veo que estás muy enojado, puede ser una frase de burla si la decimos como aplicando mecánicamente una técnica de crianza sin sentirlo. Hacer esto enoja más. Hagamos un esfuerzo por ponernos en sus zapatos y hacer espejo no sólo nombrando sino intentando vibrar con su sentimiento. Con nuestra voz y gesto, con nuestro corazón. QUE NO LOGRE EL OBJETIVO, PERO SI PODEMOS REL AJAR EL MOTIVO DE FRUSTRACIÓN. No es bueno que el niño logre el objetivo del berrinche (por ejemplo, si quería que le compráramos algo, y mediante un berrinche nos logra convencer de la compra) Una idea interesante de Holinger, es que si se vale relajar el motivo del enojo. Por ejemplo, si está muy frustrado porque no puede hacer algo, o se quedó atorado, si se vale dar una pequeña ayuda, ofrecer una alternativa similar en interés pero inofensiva. Si el llanto es por agotamiento, hambre, cansancio. Podemos ayudar a remover el motivo de stress. Alimentar, abrazar, contener. Esta atención se diferencia del ceder a un capricho. Es responder a una necesidad o bien empatizar con el motivo que lo está estresando. El lema es UN SI PARA CADA NO. No puedes jalar la cola del gato, lo podemos acariciar. No puedes usar el cuchillo filoso, puedes usar este de plástico. Es decir, no permitimos que logre nada con el berrinche, para que no viva utilizando socialmente el berrinche para lograr cosas, pero si podemos aliviar la tensión que genera el berrinche. CONTENER. Si el pequeño lo permite, es bueno abrazar y contener. El mensaje es, te ayudo a controlarte mientras aprendes a hacerlo solo, Si el niño no permite que lo abracemos, es importantes, acompañarlo, quitar objetos peligrosos y esperar a que se le pase. Al final, cuando termina de llorar lo podemos abrazar si se deja. Generalmente hay sollozos y pasa del enojo al llanto. Es importante no dejarlo abandonado en su enojo. EVITAR LAS GUERRAS DE PODER. Muchas veces partimos de premisas. El niño no nos puede ganar porque se malcría. Si nos sorprendemos a nosotros mismos en un estira y afloje de a ver quien gana. Todos perdemos. Nos estamos poniendo al tú por tú con el niño. Esto en lugar de ayudar estorba. Holinger pone un ejemplo muy interesante. El niño está comiendo con un carrito, lo tira varias veces. De pronto pensamos que no está correcto que coma con carritos y decidimos retirarlo cambiándole la jugada. No está bien comer con juguetes. El niño explota en berrinche ¿De quién fue la culpa? Si permitimos en un inicio el carrito, no podemos por un deber ser repentino dar ¨vuelta en U" y decidir que fue suficiente de juguetes en la comida, que no lo vamos a permitir. Muchas veces a media interaccion se nos aparece un "deber ser buena mamá" que nos hace cambiar de enfoque con el niño sin aviso. Estas son las típicas escenas que ponen el "ring" para una guerra de poder. Cuando estamos realmente con el niño, vamos a poder OBSERVAR más que REACCIONAR. Y adaptarnos a la circunstancia. Observémonos. A veces nos tomamos personal el berrinche de un niño y esto nos deja en una plataforma de lucha. El berrinche es normal y nosotros somos los adultos. Sirve reconocer nuestra "humana humanidad" Cuidar a un niño en esta etapa no es sencillo, es cansado y el enojo se contagia. Una vez en la que sobre actuamos no deja huella. Lo que lastima es la respuesta sistemática ante una manifestación del niño, ya sea de sofocar el sentimiento o de exacerbarlo. Observar más que reaccionar es un consejo sensato de Holinger. SINTESIS DE IDEAS PRINCIPALES. • Los berrinches son normales • A los adultos nos cuesta trabajo ser testigos de un berrinche • Los niños deben de sentirse seguros expresando toda la gama de sentimientos. • Es importante, validarlos. Hacer espejo con legítima empatía. • El enojo no debe sofocarse. La meta es que expresen y poco a poco tengan recursos de auto contención y expresión del mismo. • Maximizar los momentos de gozo, interés y alegría. • Quitar las fuentes de stress y desconcierto en los niños. • Observar más que reaccionar. • Ofrecer un si para cada no. • Que no logre el capricho, pero que se resuelva la necesidad o motivo de stress. • Contener Transmitiendo el mensaje de que el control viene del adulto, mientras aprenden a auto contenerse. • Evitar las guerras de poder. • Evitar cambiarles la jugada a medio camino. • Aceptar nuestra humanidad como padres. FUENTES Holinger Paul C. "What babies say before they can talk" Fireside Serrano Ana "Ayudando a crecer" 0 a 3 años Editorial PEA. "El dragoncito" cuento para pulguitas. Proyecto DEI |



