Educación y niños felices: Premisas clave

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Si uno se pregunta sinceramente a qué aspira realmente la educación, ésta va más allá de los conocimientos obtenidos y adquiridos. La educación está destinada a desarrollar a los niños y jóvenes en la sociedad al empoderarlos con habilidades.

Por lo tanto, es esencial desarrollar personalidades fuertes, sensibles y resilientes mediante el aprendizaje de la inteligencia emocional, que es esencial para desarrollar niños felices.

A lo largo de este apartado queremos contarte la receta de la felicidad. Te ayudaremos a comprender las señales de sus ingredientes e integrar sus hábitos en su rutina diaria.

Leer información y consejos escritos por un psicólogo profesional puede ser de gran ayuda para muchos, pero si llegarás a considerar que requieres hablar con un profesional, lo más recomendable es solicitar consejería para tu situación particular con un psicólogo en línea.

Aprende a leer las emociones de tus hijos

1. Reflexiona sobre tus propias emociones. Cuando se sienta estresado, haga una pausa y piense en cómo se siente, qué está pensando y cuál podría ser el impacto de eso en su hijo. Su estrés es una buena guía de cómo se siente probablemente su hijo.

Algunas preguntas que debe hacerse incluyen:

  • ¿Cómo me siento ahora?
  • ¿Qué está pasando en mi cuerpo?
  • ¿Qué pensamientos o sentimientos tengo que podrían estar afectando mi crianza o mi hijo?

Por ejemplo, durante un momento de crianza estresante, puede darse cuenta de que le preocupa llegar tarde a algún lugar y que la presión podría estar afectando su comportamiento, haciéndole apretar los puños y apretar los dientes. También puede extenderse a sus interacciones con su hijo, lo que hace que hable más severamente con él.

2. Haga una pausa para reflexionar sobre los pensamientos y sentimientos de su hijo. Cuando su hijo muestre un comportamiento que lo desconcierte o le moleste, haga una pausa para permitirse pensar en todas las posibles explicaciones internas para este comportamiento, como los pensamientos, sentimientos o deseos que su hijo pueda tener. 

Aquí, es importante recordar que a menudo nuestras emociones están en capas, de modo que podemos mostrar un sentimiento pero en realidad estamos experimentando otros.

Algunas preguntas que debe hacerse incluyen:

  • ¿Es posible que mi hijo esté preocupado, triste o enojado en este momento?
  • A pesar de que el comportamiento de mi hijo hace que parezca que está enojado, ¿es posible que en realidad esté sintiendo algo más que tiene miedo de mostrar?
  • ¿Qué necesidad subyacente podría tener mi hijo que está tratando de expresar a través de sus acciones? ¿Cómo puedo ayudarlos a dar voz a esta necesidad?

Por ejemplo, si su hijo se fue a una habitación diferente después de una interacción con su hermano, sería más fácil suponer que está enojado. Si hizo una pausa para comprobar lo que podría estar sintiendo, es posible que se dé cuenta de que se siente rechazado o excluido, y hablar sobre sus sentimientos u obtener ayuda de un padre para sentirse incluido en el juego de su hermano puede ayudarlo a sentirse mejor.

3. Comprometerse . Reduzca la velocidad y pregúntele a su hijo qué está experimentando. Use preguntas abiertas y transmita curiosidad por comprender los verdaderos pensamientos y sentimientos de su hijo, dondequiera que lo lleven. 

Asegúrese de hacer esto en un momento en que su hijo no tenga presión de tiempo o demandas competitivas en su atención (algo difícil de lograr para un padre, ¡lo sabemos!).

Declaraciones y preguntas como las siguientes pueden ayudar a establecer el tono deseado:

  • ¿Hay algo en tu mente?
  • Me pregunto si te sientes molesto por algo.
  • Siempre quiero saber cómo te va realmente .

4. Esté abierto a nuevas experiencias. Una vez que haya creado el ambiente adecuado para hablar sobre los pensamientos y sentimientos de su hijo, es importante continuar transmitiendo un estado de apertura a nuevas experiencias. 

Tal vez su hijo siempre ha odiado ser el centro de atención, por lo que cuando un grupo de niños le canta el feliz cumpleaños, sería fácil suponer que está avergonzado. 

Pero recuerda preguntar antes de asumir; te sorprenderá saber que la razón por la que está realmente molesta es que sus amigos olvidaron llamarla por su apodo preferido. 

Es importante recordar que, al igual que nosotros, los pensamientos, sentimientos y preferencias de nuestros hijos evolucionan constantemente.

Cuentos que hablan a los niños de la felicidad

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Los búhos felices de Celestino Piatti

La historia comienza con una manada de infelices animales de corral que no saben qué hacer con ellos mismos excepto pelear entre ellos. Los búhos, sin embargo, llevan una existencia feliz y contenta. Cuando los demás les piden a los búhos que revelen su secreto, ¡se quedan atónitos! Las ilustraciones de Piatti son absolutamente maravillosas.

Las tres preguntas [Basado en un cuento de León Tolstoi]  de Jon J. Muth

Es un buen trampolín para una discusión con sus hijos sobre lo que constituye la felicidad interior . Se preguntarán,  ¿Cuál es el mejor momento para hacer las cosas? ¿Quién es el más importante? ¿Qué es lo correcto? y reflexionar sobre la importancia de hacer buenas obras y prestar atención al momento inmediato.

Feliz. Happy, de Emma Dodd

Es un encantador libro para dormir para niños de 0 a 3 años. Texto de rima suave que establece el vínculo claro entre el amor y la felicidad.

100 cosas que me hacen feliz de Amy Schwartz.

Este es un libro divertido con texto en rima que presenta todo tipo de cosas que hacen sonreír a los niños. Ilustraciones brillantes y coloridas que muestran a niños diversos participando en actividades divertidas al aire libre. Mientras lee este libro con sus hijos, asegúrese de hablar sobre todas las cosas que los hacen felices a ellos también.

¿Qué necesitan los niños para ser felices?

Si hay un hábito que, por encima de todo, resume cómo criar a un niño feliz, es simplemente la práctica de estar con él. La “seridad” plenamente presente y sin distracciones, pacíficamente y en presencia de los demás, es el mayor factor que contribuye a criar a un niño bien adaptado.

Todos hemos visto al niño feliz que se inclina hacia la vida, sonriendo todo el tiempo, aparentemente sin ninguna preocupación en el mundo. ¿Como sucedió esto? ¿Nacen así o podemos enseñarles a los niños formas de optimizar su bienestar emocional?

De hecho, algunos niños nacen más felices. El temperamento, impulsado en parte por la composición genética, puede ser un niño tolerante. Sin embargo, la genética representa solo del 20 al 60% del temperamento del niño. Esta es una buena noticia, porque significa que los buenos padres pueden influir en la felicidad de sus hijos para mejor.

7 claves para potenciar y aprender a ser feliz

Sé un modelo de conducta

Los niños felices saben cómo es una vida alegre porque lo han presenciado de primera mano. Un niño feliz a menudo tiene padres felices.

Entonces, si queremos criar niños felices, eso significa que también debemos ser felices. Para ser claros, esto no quiere decir que debamos “fingir” si no estamos contentos.

Sin embargo, lo que puede significar es que si no estamos contentos, es posible que debamos hacer algo al respecto. ¿Qué te traería más alegría? Podrías

  • ¿Empezar a hacer más ejercicio? (Liberamos endorfinas cuando hacemos ejercicio).
  • ¿Cantar, tararear o bailar con más frecuencia? (Estimulamos el nervio vago cuando hacemos estas cosas, lo que crea sentimientos de seguridad).
  • ¿Abrazar, besar o ser afectuoso con los miembros de su familia? (Esto libera oxitocina, la “hormona del amor”).
  • ¿Obtener apoyo profesional? (No hay vergüenza en la terapia.)
  • ¿Pasar tiempo en la naturaleza? (Se ha comprobado que reduce la presión arterial).

Muchos padres sienten que no pueden, oa veces no quieren, tomar medidas para ser más felices. Si no fuera por ti, entonces, ¿considerarías hacer estas cosas por tus hijos?

La felicidad de sus hijos puede depender de verlo modelar cómo cuidarse a sí mismo. Así es precisamente como aprenden que son dignos de cuidarse a sí mismos cuando sean mayores.

Permítele estar triste o enojado

La inteligencia emocional es una habilidad, no un rasgo innato.

Pensar que los niños llegarán a comprender «naturalmente» sus propias emociones (y mucho menos las de los demás) no los prepara para el éxito.

Un primer paso simple aquí es «Empatizar, Etiquetar y Validar» cuando están luchando con la ira o la frustración.

Relaciónese con el niño, ayúdelo a identificar lo que siente y hágale saber que esos sentimientos están bien (aunque el mal comportamiento no lo esté).

Cultiva hábitos sanos en tu hijo

La felicidad está íntimamente ligada a tres tipos de hábitos:

  1. Cómo pensamos y sentimos sobre el mundo y, por lo tanto, percibimos nuestras experiencias;
  2. Ciertas acciones o hábitos, como hacer ejercicio regularmente, comer saludablemente, meditar, conectarse con otras personas, saborear lo “bueno” e incluso sonreír y reír regularmente;
  3. Rasgos de carácter como el autocontrol, la justicia, la preocupación por los demás, la contribución, el coraje, el liderazgo y la honestidad.

En la práctica, estos rasgos de carácter son solo hábitos; tendencias a actuar de cierta manera cuando se enfrentan a cierto tipo de situaciones. 

Y ciertamente, tiene sentido que cuanto más exhibimos estos rasgos, mejor funcionan nuestras vidas, mejor nos sentimos con nosotros mismos y más significado encontramos en la vida, por lo tanto, más felices somos.

Enséñale a compartir y a pensar en los demás

Los niños necesitan aprender a compartir para que puedan hacer y conservar amigos, jugar de forma cooperativa, turnarse, negociar y sobrellevar las decepciones. Compartir enseña a los niños acerca del compromiso y la justicia. Aprenden que si damos un poco a los demás, también podemos obtener algo de lo que queremos.

Compartir es una parte clave para llevarse bien con los demás, por lo que se vuelve cada vez más importante cuando su hijo comienza a tener citas para jugar e ir a la guardería, al preescolar o al jardín de infantes.

Deja que trate de resolver sus problemas

Siempre aliente a los niños a mirarse a sí mismos para resolver problemas, en lugar de depender de otros. Así, sentirá la satisfacción de haber resuelto su problema de forma exitosa.

Cada vez que resuelves un problema para alguien que es capaz de resolverlo sin ti, estás privando a la persona de la oportunidad de volverse más responsable. 

Cuanto más confíes en tu pequeño para que no solo manejen sino que también resuelvan los problemas que son capaces de resolver, más responsables se volverán en todas las áreas de la vida.

Escucha a tu hijo

Los niños se sienten valorados cuando son escuchados, los hace sentir importantes y emocionados de que “oh… entonces te interesa lo que estoy diciendo”. Escuchar a los niños aumenta su autoestima, independencia, confianza e incluso su capacidad de atención. 

Diviértanse juntos

Divertirse con sus hijos es algo que los padres a menudo descuidan. Incluso los padres más responsables olvidan que más allá de cuidar las necesidades físicas y educativas de un niño, tienen que pasar tiempo con sus hijos solo para divertirse con ellos. 

Un niño necesita aprender de varias maneras qué son las relaciones, y una de las formas más efectivas para hacerlo es a través de la diversión y el juego. Aquí es donde los niños pueden internalizar la idea de que los padres pueden ser divertidos y que la vida es buena.

La psicología moderna de hoy reconoce la importancia de las relaciones de los niños con sus compañeros y adultos, cómo estos impactan en la forma en que los niños aprenden, piensan y se desarrollan. 

El campo de la psicología educativa también reconoce que EQ o cociente emocional, desarrollado a través de experiencias sociales en la infancia, es un componente tan importante como IQ en la vida productiva. 

Todo esto apunta a la necesidad de que los niños tengan tiempo de juego saludable con sus padres.

Técnica del frasco de la felicidad para toda la familia

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Elsa Punset ha creado una técnica muy sencilla para enseñar a los niños a pensar en positivo lo antes posible. El detalle interesante es que lo puedes hacer en familia para que todos aprendan.

La técnica se denomina “el frasco de la felicidad”. Solo necesitas un bote transparente, donde cada miembro de la familia tiene que poner todas las noches una nota que indique algo positivo que le haya pasado durante el día.

Puede ser cualquier cosa, desde una sonrisa que te haya alegrado hasta un abrazo reconfortante, algo que te haya maravillado… Lo importante es que sea algo que te haya emocionado en ese momento o por lo que te hayas sentido agradecido. 

Puedes usar papel de diferentes colores. Idealmente, la técnica debe realizarse durante al menos seis meses consecutivos. Después de ese plazo, puede abrir el frasco y leer al azar algunas de las cosas que escribió. Seguro que recordarás ese momento y lo volverás a disfrutar.

Con esta sencilla técnica se pueden conseguir grandes cosas:

– Enseñar a los niños a apreciar los pequeños detalles que enriquecen sus vidas

– Enseñar a los niños a practicar la gratitud, lo que les permitirá vivir mucho más satisfechos

– Poco a poco, aprenderá a estar plenamente presente, y buscará cada día nuevos motivos para sentirse feliz

– Desarrollarán hábitos positivos que les servirán en el futuro para afrontar los problemas con una actitud más proactiva

Recuerda que el cerebro tiende a enfocarse más en los aspectos negativos que en los positivos de la vida, muchas veces se abruma con los problemas y sus consecuencias, por eso es importante enseñar a los niños desde pequeños que el vaso no solo está medio vacío, sino también medio lleno.

REFERENCIAS

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